Comprás un usado en el clasificado, lo armás en el taller con tus manos y salís a jugarte la guita en picadas de 400 metros y rutas del conurbano. Gratis, en el navegador, sin instalar nada.
Un simulador de autos usados y picadas ambientado en el conurbano bonaerense de los años 70, en la línea de los viejos Street Rod: nada de autos de agencia ni pistas de asfalto perfecto, acá se juega con lo que hay.
Arrancás con cinco mil pesos y ningún auto en el galpón. El clasificado de "El Fierro" — el diario del juego — trae todos los días una tanda nueva de usados: un Fitito hecho pomada, una Doce para entendidos, un Torino con el motor recién hecho. Comprás el que te da la guita y el resto es laburo de taller: sacás el motor pieza por pieza, medís el desgaste de cada componente con la galga, reconstruís lo que se puede salvar y comprás repuestos originales o truchos para lo que no. Un motor mal armado no arranca; uno bien afinado te saca segundos en la largada.
Con el auto rodando, salís a la calle. Picadas de 400 metros contra un rival de la zona, con apuesta y árbol de largada de verdad — soltás el embrague tarde y perdés el arranque, muy temprano y quemás el motor. O rutas más largas, con tráfico, curvas y kilómetros de conurbano y ripio, donde importa más el manejo que la potencia bruta. Ganás, cobrás la apuesta y le seguís metiendo plata al auto. Perdés, y a veces tenés que vender fierros para seguir en carrera. También hay modo online: subís tu auto tal cual está armado y corrés contra otro jugador de verdad, sin inteligencia artificial de por medio.
No hay create-a-track ni física arcade de golpe de acelerador: el motor de físicas calcula par motor, relación de marchas, peso, aerodinámica y grip real de cada auto, y el desgaste de las piezas afecta la performance carrera a carrera. Es un juego pensado para gente a la que le gustan los fierros, no solo ganar.
De la nada al primer podio hay un camino bien concreto. Así es un día típico en Fierro Caliente.
Todos los días cambia la oferta de usados. Cada aviso trae el estado real de chapa y motor, así que no siempre el más barato es el mejor negocio. El galpón tiene lugar limitado, y lo que no usás lo podés vender.
Sacás el motor del auto y lo desarmás pieza por pieza: carburador, tapa de válvulas, bomba de nafta, todo. Medís el desgaste con la galga, reconstruís o cambiás lo que hace falta y armás todo de nuevo. Un motor mal armado directamente no arranca.
Afinás carburación, avance del encendido y presión de neumáticos según cómo vayas a correr. Repuestos originales rinden mejor y duran más; los truchos son baratos pero se rompen antes. Vos decidís cuánto arriesgar.
400 metros, un rival, una apuesta. Mantenés las revoluciones altas, soltás el embrague con el árbol en verde y subís de marcha en el momento justo. Un mal cambio o una largada quemada te cuestan la carrera entera.
Tramos más largos con tráfico real, curvas y kilómetros de asfalto y ripio del conurbano. Acá gana el que sabe manejar, no el que tiene el motor más grande: frenar tarde en la curva que no es te saca de carrera.
Elegís cámara exterior o manejás desde adentro, con tablero, volante y espejo retrovisor propios de cada modelo. Entre carrera y carrera hay changas para ganar plata extra y logros para los que se ponen a buscar cada rincón del mapa.
Once autos inspirados en modelos reales que corrieron las calles argentinas entre los 60 y los 90, cada uno con su propia personalidad al volante.
Inspirado en el Fiat 600 E/R.
El más barato y el más liviano del galpón: liviano de motor, liviano de bolsillo, ideal para aprender a afinar sin arriesgar mucho.
Inspirado en el Peugeot 404.
Motor robusto y tracción trasera noble: perdona errores del piloto novato mejor que casi cualquier otro fierro de la lista.
Inspirado en el Ford Falcon Sprint (221 L6).
El clásico de las picadas de barrio. Seis en línea con reputación propia: todo el mundo tiene un Halcón en la familia o en la vuelta.
Inspirado en el IKA-Renault Torino 380W.
El fierro nacional por excelencia. Motor grande, presencia todavía más grande: cuesta caro pero impone respeto en la parrilla.
Inspirado en el Dodge GTX (318 V8).
El V8 de la lista. Bruto, sediento y carísimo de mantener: cuando arranca bien, no hay rival de calle que lo siga.
Inspirado en el Fiat 125 (Mirafiori) / 125 S.
Doble árbol de levas y alma de auto de rally casero: exige afinación fina pero devuelve cada peso invertido en el taller.
Inspirado en el Chevrolet Chevy Coupé SS (250 L6).
Línea de cupé y seis en línea de carácter: un fierro para el que quiere pinta y picada en la misma changa.
Inspirado en el Renault 12 TL/TS.
Tracción delantera, liviano y noble para aprender a manejar en ruta: el que más perdona en curva cerrada con lluvia.
Inspirado en el Peugeot 504.
La evolución del 404: más peso, más confort, más margen para meterle motor sin que se desarme en el primer pozo.
Inspirado en el Renault Fuego GTA Max.
El deportivo ochentoso de la lista: aerodinámica pensada para la ruta y un motor que agradece cada vuelta al taller.
Inspirado en el VW Gol GTI (AP 2.0).
El más moderno del garage y el preferido de los que arrancan tarde a la noche a picar en la ruta de circunvalación.
Sí, Fierro Caliente es gratis para jugar de punta a punta. Se sostiene con publicidad y con compras opcionales dentro del juego (como el Socio del Taller), pero nunca hace falta pagar para competir.
No. Corre entero en el navegador, con gráficos 3D reales, sin descargar ningún ejecutable ni plugin. Andá a /jugar/ y arrancás directo.
Sí, el galpón, el taller y las carreras tienen controles táctiles pensados para pantalla chica, con el HUD reorganizado para que nada te tape la vista de la pista. Anda mejor en horizontal.
Ganando apuestas en picadas y rutas contra la máquina o contra otro jugador, y con changas que van apareciendo entre carrera y carrera. La plata del juego sirve para comprar autos, repuestos y afinaciones; no tiene valor fuera del juego.
Podés vender autos o partes en el clasificado para hacer caja de nuevo. El juego está pensado para que siempre haya una changa o una picada barata con la que remontar, aunque te quedes en cero.
Contra la máquina, cada rival tiene su propio auto, su forma de largar y de cambiar marchas, así que no corren todos igual. Si preferís medirte con una persona de verdad, está el modo en línea uno contra uno.
Sí, por el modo en línea podés armar o sumarte a una sala y correr con el auto que tenés armado en tu galpón contra otro jugador conectado en ese momento.
Los avisos entre carreras y los videos con recompensa son lo que permite que el juego sea gratis y siga sumando contenido. Nunca interrumpen una carrera en curso: aparecen entre una y otra, o cuando vos elegís verlos a cambio de plata extra.
HUD en dos columnas sin superposiciones, menú con botones grandes y paneles a pantalla completa con scroll interno para jugar cómodo desde el teléfono.
La cámara interior ahora tiene espejo retrovisor real, con el auto rival visible cuando te está por pasar.
Se puede pausar una carrera contra la máquina en cualquier momento, con opción de seguir o abandonar sin perder el progreso del auto.
El Choripanero y Florencia aparecen al costado de la ruta; bocinearles suma plata y desbloquea un logro oculto.
Fierro Caliente pasó a correr sobre Cloudflare Workers para que las carreras y el galpón carguen más rápido en todo el país.